La felicidad se escribe con la F de Fran

Fran descansa en la cama el día del ingreso. / Foto: Ramón L. Pérez | Vídeo: Javier F. Barrera

La familia se deshace en elogios por el buen trato que recibe en el hospital por parte de médicos y enfermeras y agradece el respaldo de sus amistades | El ingreso del joven granadino en Trauma abre una puerta a la esperanza para su columna vertebral

JAVIER F. BARRERAGRANADA

Fran tiene la espalda doblada. Su madre, el corazón. Fran ha estado perdido durante dos largos años en las listas de espera del Servicio Andaluz de Salud (SAS). El destino le colocó en el peor sitio posible en el momento preciso. Un no lugar lleno de dolor, incomprensión y desesperanza. Un callejón sin salida, un calvario de la noche al día.

Dos largos años de ibuprofeno que terminaron el pasado día 16 de abril, precisamente en el que cumplía 15 años, cuando tras 24 meses exasperantes ingresó en el Hospital de Traumatología. Era exactamente lo que quería toda la familia para Fran. Mejor que fuegos artificiales, mejor que la última XBox, mejor que una primavera con flores, que un cumpleaños feliz que ahora se escribe con la F de Fran.

- 2005
El pediatra deriva a Fran al neurocirujano que le diagnostica su particular parálisis cerebral.
- 2006-2016
Fran es tratado hasta que llegado el momento de la intervención. Su expediente se pierde en las listas de espera.
- Marzo de 2017
Se notifica a Fran que las pruebas preoperatorias realizadas han caducado. Hay que repetirlas.
- Enero de 2018
La familia presenta la primera de dos reclamaciones, que ni siquiera son respondidas. No tienen ni pruebas médicas ni cita para el ingreso.
- Marzo de 2018
La familia contacta con el periódico IDEAL para denunciar el caso de Fran.
- Abril de 2018
Fran ingresa en Trauma para someterse a tratamiento para que pueda ser operado de la espalda.
- Mayo de 2018
La previsión es que tras el tratamiento con el halo intercraneal pueda ser intervenido en la espalda.

Fran está en tercer curso de la ESO en el instituto Luis Bueno Crespo de Armilla. Vive con su familia en una bonita vivienda unifamiliar en Churriana de la Vega. A Fran le diagnosticaron que tenía parálisis cerebral, «pero que solo le afecta a la movilidad porque en resumidas cuentas, cuando crecen los huesos, los tendones y los músculos no lo hacen». Se traduce en que a nivel cognitivo es un chaval como los de su clase.

Desde entonces, en su infancia y hasta 2016, la vida de Fran fue un peregrinaje entre consultas de médicos. Hace dos años el proceso parecía acelerarse y Fran entró en lista de espera y le practicaron todas las pruebas necesarias para ser operado. El preoperatorio, dado su caso particular, es especialmente intenso. «Le dieron una especie de calambrazos para alargar la médula, la resonancia magnética, un TAC, electrocardiograma, y los análisis», recuerda su madre. Las pruebas para la futura intervención quirúrgica terminaron en la primavera de 2017.

Cuando todo estaba finalmente encarrilado, se fue al traste. «Un año después, nos informaron desde el hospital de que la validez de las pruebas son seis meses y que caducaban en otoño de 2017», recuerda. La conclusión es que Fran se quedó sin pruebas y sin operación alguna. Como mucho, le quedaba volver a empezar otra vez el proceso completo. Era una salida. Pero tampoco llegó.

Pijama, nintendo y sonrisa

Hay que estar en la piel de Olga, la madre de Fran, y de Andrés, su padre, mientras eligen los enseres que llevará Fran en la bolsa para pasar los próximos meses, que pueden ser dos, que pueden ser tres. Porque eso ya da igual. Lo resuelven fácil: un pijama azulón, la nintendo y una sonrisa. La primera en horas, en días, en noches, en semanas, en meses, en años. La primera sonrisa de un niño que cumple quince años y que el SAS olvidó en algún recodo del sistema, esa burocracia que puede aniquilar voluntades pero que no ha podido con esta familia de Churriana de la Vega.

Es la misma determinación que llevó al padre y a la madre de Fran a contactar con el periódico IDEAL para denunciar el caso de su hijo, el pozo negro de la desmemoria. Los rincones del sistema sanitario, fusionado, perdido, desfusionado, impersonal hasta que la foto del meandro de su espalda lleva foco y luz.

«Al final del todo, te das cuenta de que la espera merece la pena porque Fran está bien» Olga Rodríguez | Madre de Fran

Lo que contaron en estas mismas páginas fue un tratado completo de desaguisados. «Estamos en 2018, decían en marzo. Seguimos igual. Nos dicen que primero que no lo podían operar en Trauma, por la fusión al PTS. Y entonces, se dan cuenta de que no le pueden hacer una prueba básica y fundamental, que tiene como protagonista un halo intercraneal, para estimular la médula para cuando le operen poder trabajar con ella», indica. La broma es que en Andalucía solamente hay dos halos intercraneales que van rotando a demanda por los hospitales del SAS. Y cuando son utilizados, cada paciente tiene que estar tres semanas en tratamiento. Así que, una vez más, todo se paralizó.

Olga, la madre, prosigue: «El 19 de enero de este año, ya cansados, con todas las pruebas caducadas, voy a hablar con la secretaria de Trauma del PTS. Me dice que ha llegado el halo intercraneal, pero como van a hacer la desfusión, que no pueden operarlo. Porque no pueden trasladar a un niño con el halo puesto». Total, que en resumidas cuentas, «seguimos como al principio», decía entonces.

Dos reclamaciones

O peor. Porque presentaron dos reclamaciones. La primera del 19 de enero de 2018. La segunda, el 12 de marzo de 2018. Ambas sin respuesta. Tampoco había cita para la operación. Fran estaba sin noticias del SAS. «La última vez que estuvimos en el SAS fue el 12 de julio 2016 que le vio el cirujano. Eran las 14.15», rememora. El primero de abril apareció la historia de Fran en las páginas de IDEAL. «En la mañana de hoy, se ha confirmado a la familia de este menor la fecha exacta de la primera de las operaciones que necesitará, que será este mismo mes de abril». Este mensaje, transmitido a través de la red social Twitter en respuesta a este periódico, confirmaba que el Servicio Andaluz de Salud responde. Era el 4 de abril.

De repente, vuelven a aparecer los expedientes, vuelve a haber huecos para una cita, desaparece la lista de espera por arte de birlibirloque y el Servicio Andaluz de Salud libra una carta desde lo que hasta entonces era un no lugar donde un crío había perdido salud y derechos y, en tres días mal contados, anuncia que Fran será ingresado de forma inminente, que todos los materiales sanitarios que antes no estaban disponibles ahora llevan su nombre inscrito y que para más bemoles el ingreso será el mismo día 16. Al SAS le falta terminar la carta con un clásico ¡Feliz cumpleaños!

La sonrisa de Fran

Fran es el único alumno del instituto que prefiere estar en el hospital que en clases. Y, además, sonríe. Este «guerrero», como le llama su madre, se ha pasado años sin quejarse, pero nunca sonrió. Ahora, hoy, esta mañana, recibe al periódico IDEAL con una sonrisa de oreja a oreja, franca, tan enternecedora como la lucha que libra a sus quince años recién cumplidos.

Lleva puesto el halo intercraneal que les ha traído de cabeza. Malditos juegos de palabras. Al día siguiente del ingreso le enviaron al quirófano y se lo atornillaron al cráneo. Él, ni se inmuta. Lleva parejos unos contrapesos que le alargan la columna, le da flexibilidad, elasticidad. «Todo lo que se le corrija durante este mes hace que la operación en la espalda sea más factible», cuenta que le han dicho los médicos la madre de Fran, que añade que ahora «hay que esperar como mínimo un mes para entrar en cirugía». La madre de Fran explica que ahora están felices. Bendita esperanza. «Aquí en Trauma todo está muy bien». Por ejemplo, lleva una dieta rica en proteína, «de forma que si la tiene muy alta cicatriza muy bien y crea hueso. Por eso toma batidos proteicos... Es que lo tienen como aun rey, con su menú a la carta, le ofrecen lo que quiera de lo que tienen. Le dicen 'qué quieres de primero', como en un restaurante».

-¿Y qué es lo que pides?

-Lo que más le gusta es la hamburguesa, responde del tirón.

Respecto a su estancia en Trauma, que durará dos meses largos, su madre cuenta que «los dos primeros días estaba como más tontillo, con dolor de cabeza, pero ahora como si nada». Y cuenta que «como yo tengo carnet de cuidadora me han ingresado con él. Tenemos tratamiento VIP. Fíjate que cuando ingresaron, nos dijeron: 'Lo que necesites'. Pero después de diez días aquí ingresados, te das cuenta que a todos les tratan igual de bien. Aquí los sanitarios, las limpiadoras, enfermeros, los médicos, son increíbles».

«Puedo elegir el menú, y como tengo que comer proteínas, me pido una hamburguesa» Fran García Rodríguez | Paciente de Trauma

Respecto al especialista que le atiende, no tienen sino buenas palabras: «Es un muchacho muy apañao, se refiere al doctor Oswaldo Nieto Rodríguez. Se las ha ingeniado para ponerle el halo para que pueda ir a la ducha y desplazarse en la silla de rueda. Y nos da ánimos, nos dice que está muy contento porque Fran es muy fuerte, y dice que es un gran paciente». «Ya te digo, no quiere terminar la madre de Fran, «nos miran muy bien muy bien».

La mamá de Fran no quiere pasar la oportunidad y agradece el trato a las enfermeras, al equipo médico, a Carmen la limpiadora, que lo cuidan muy bien. «Es su niño -señala-. Todas las enfermeras vienen y dicen 'mi niño, mi niño'». También cuenta que allí han hecho una gran familia. «El vecino quiere traer churros con chocolate porque le dan el alta», resume. También agradece a las amistades el apoyo prestado.

-¿Qué se aprende con una situación tan delicada como la vuestra?

-Al final, la espera con lo que te encuentras merece la pena. Fran está bien.

Y Fran, una vez más, esboza una media sonrisa que a veces es dulce, a veces tierna, a veces picarona.

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