Una historia sobre la violencia de género que anima a todas las mujeres a denunciar el maltrato

Una historia sobre la violencia de género que anima a todas las mujeres a denunciar el maltrato

David Morata, hijo de Margarita Pedrero, habla por primera vez de 'Bendita la hora que me separé', un libro que escribió su madre antes de morir

VS.CHURRIANA DE LA VEGA

David Morata, hijo de nuestra protagonista y vecino de Churriana de la Vega, lucha por mantener viva esta historia de superación y de lucha contra el maltrato. Su empeño y dedicación le llevaron a compartir este testimonio con el alcalde de su pueblo, Antonio Narváez, con el objetivo de implicar a todos en la sensibilización contra esta terrible lacra, tan presente por desgracia en nuestra sociedad.

«Bendita la hora que me separé» es un libro duro, absolutamente autobiográfico, plagado de recuerdos y de memoria. Su protagonista, fallecida antes de verlo publicado, dejó testimonio de una historia terrible pero llena de esperanza, en la que el desprecio y la violencia dejaron paso al amor incondicional por sus hijos y la voluntad de salir de décadas de infierno.

Para Antonio Narváez, todo esfuerzo es poco para hacer visible que es posible salir de la violencia. «El libro de Margarita es una llamada a la esperanza, un relato muy emotivo repleto de lecciones de vida que invitamos a descubrir», afirma el alcalde, que apela más que nunca al mensaje de que «hay salida».

«Todo apuntaba a un final trágico, pero afortunadamente no fue así». En una sencilla frase, Margarita Pedrero resume la historia de su vida, una huida constante de los golpes, el miedo y los abusos que comenzaron como una auténtica pesadilla el mismo día de su boda.

Fue el propio David quien animó a su madre a contar la historia de su vida, reflejada en este volumen publicado por Ediciones Dauro que podemos encontrar en las librerías.

TESTIMONIO

Es el relato sincero de la vida de una mujer sencilla y valiente que logró deshacerse del yugo del maltrato en un momento en el que, desgraciadamente, no existía tanta sensibilidad social.

«Era una sociedad que ignoraba las señales de los golpes mirando hacia otro lado, que la conminaba a permanecer en su casa y con su marido, considerando la vejación como un asunto familiar».

Nacida en Barcelona, Margarita Pedrero vivió durante más de 30 años en Granada, donde se vio obligada a proteger a sus cuatro hijos de un terrible ambiente de violencia y abusos. Cuando Margarita por fin tuvo en sus manos la sentencia de separación definitiva del juzgado de familia respiró aliviada, pese a que las amenazas continuaron durante años y se vio obligada a trabajar sin descanso porque no contaba con ningún ingreso para mantener a la familia.

«Iba por la calle queriendo gritar en voz alta que era libre de ese condenado, que no sería más de esa mala persona, que ya no me pegaría y que no entraría más en mi casa gritándome e insultándome a mí y a mi familia».

El epílogo del libro anima a dar un paso al frente a quienes sufren el maltrato y temen denunciarlo por miedo. «Deseo que este testimonio pueda servir para ayudar a mujeres que se encuentran en la misma situación. No tengan miedo de denunciar a su maltratador, porque no tienen perdón de Dios». Bendita la hora.

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