"La hostelería es un sector sacrificado en el que no hay horarios y no existe la conciliación familiar"

"La hostelería es un sector sacrificado en el que no hay horarios y no existe la conciliación familiar"

LAURA CANOARMILLA

La conmemoración del 8 de marzo con la tradicional fiesta en el Pabellón Municipal de Churriana homenajeó como cada año a un grupo de mujeres que han destacado por su aportación, su ejemplo de vida o su trayectoria profesional en diferentes ámbitos.

Es el caso de Maribel Sánchez Elvira, empresaria de restauración, cocinera y copropietaria de un negocio de hostelería en Churriana desde hace 28 años. Nacida en Granada y criada en Otura, Maribel es la mayor de cinco hermanos, en una familia que convivió el fenómeno de la emigración durante los más de 20 años que su padre trabajó en Alemania para mantener a la familia.

Comenzó a trabajar muy joven en un almacén de ajos en su pueblo, antes de unirse a su entonces novio, Benjamín Sánchez, en el restaurante Chikito de Granada. «Comencé en este sector por amor», comenta Maribel, quien se estrenó en la cocina fregando platos. Su curiosidad e iniciativa le empujaron a aprender todos los secretos de cómo gestionar con éxito un negocio de tanta exigencia y convertirse en una gran cocinera. «Mi marido era el encargado de la terraza y junto a él empecé a trabajar».

Maribel recuerda las largas horas en el restaurante, incluso el mismo día del nacimiento del primero de sus tres hijos. «Aprendí al lado de los que saben, sin días de descanso, para aprender este oficio», comenta. Uno de esos maestros fue Antonio Torres, una verdadera institución en la cocina granadina.

La experiencia adquirida y el buen hacer dieron sus frutos, y en marzo de 1990 Maribel y Benjamín decidieron abrir su propio restaurante en Churriana de la Vega, el Mesón San Cayetano. «Era una zona totalmente nueva, llena de descampados, sin los servicios con los que cuenta ahora, y pese a todo el negoció funcionó desde el primer momento». «Se trata de un trabajo muy sacrificado, en el que no hay horarios, y para las mujeres es aún más complicado porque no existe conciliación familiar posible con las horas que requiere un restaurante», afirma. Maribel se encarga de la cocina y Benjamín de las relaciones públicas y satisfacer a los clientes. Los años de aprendizaje y trabajo duro han creado platos que ya son marca de la casa como el rabo de toro, el bacalao, los platos de cuchara o sus famosas croquetas.

«Me siento muy agradecida al pueblo de Churriana y a su gente por tantos años de fidelidad y de cariño», apunta Maribel, emocionada por el reconocimiento recibido en nombre de tantas mujeres trabajadoras. El contacto y la colaboración con el Ayuntamiento y los negocios de Churriana es constante, participando con ello en la vida y actividad del municipio.

Maribel se siente muy orgullosa de sus tres hijos, Benjamín, Maribel e Iván, que han tomado caminos distintos, el mayor trabajando en el restaurante y el resto perfilando su formación con sus estudios. «Soy feliz con lo que hago, trabajando cerca de mi familia y en lo que más me gusta», concluye Maribel.

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