Un botellón en las fiestas de Churriana acaba con cinco menores en coma etílico

La fiesta se prolongó hasta el amanecer.
La fiesta se prolongó hasta el amanecer. / IDEAL
  • El sindicato policial Sipan calcula que se dieron cita en torno a 1.500 personas y censura la «escasa planificación» del Ayuntamiento

La noche del viernes de las fiestas de Churriana de la Vega tuvo un final aciago para cinco menores que se dieron cita en un botellón improvisado en torno al recinto final de la localidad, que terminó con estos chavales siendo trasladados al hospital en coma etílico, junto a otras dos personas, también en la misma situación, pero mayores de edad, según informaron fuentes policiales a este periódico. Los jóvenes, según información facilitada por los servicios de emergencias durante el día de ayer, se encontraban en la jornada del sábado fuera de peligro.

El encuentro se produjo en el entorno de las calles Toledo y Melilla. Allí, el final de la noche del viernes y el comienzo de la madrugada del sábado provocó una concentración de jóvenes que consiguieron organizar un importante botellón con aproximadamente 1.500 personas, según cifras del Sindicato Independiente de Policía de Andalucía (Sipan) en Granada. La cifra dada por la Policía Local es importante y supondría llenar sin excesivos aprietos un cuarto del botellódromo de la capital, en el que pueden darse cita hasta ocho mil personas sin necesidad de invadir la calzada.

Durante la noche del viernes al sábado estaba prevista la asistencia de seis agentes de la Policía Local de Granada a las fiestas de Churriana de la Vega, según un acuerdo de colaboración suscrito entre ambos municipios, una práctica habitual que se realiza también con otros pueblos del área metropolitana, algunos de los cuales también se encuentran en fiestas. Sin embargo, conforme fueron pasando las horas el trabajo policial se complicó al producirse una concentración de jóvenes en una zona próxima al recinto ferial, que acabó con varios detenidos por varias trifulcas. El paso de las horas complicó aún más la labor policial, que se vio con un margen muy limitado de actuación, al no contar con apenas efectivos para poder dar respuesta a la situación y encontrarse incluso con individuos a caballo y chavales que rociaron dos extintores desde sus vehículos particulares.

«Las múltiples peleas, altercados y actos vandálicos tuvieron lugar en el epicentro el botellón, haciendo que con la existencia de detenidos la presencia real se viera mermada por la comparecencia en sede policial de varios agentes», explica el sindicato policial, que señala al Consistorio de la localidad al buscar un culpable.

«Aunque el Ayuntamiento de Churriana haya planificado la seguridad de las fiestas, no ha planificado el botellón, no sólo actuando en su prevención, sino que lo ha favorecido pues el propio concejal de festejos ha participado en el mismo, llegando a requerir la presencia de los agentes en el interior del recinto -sin acotar y abierto al tráfico, no dotado de servicios, ni contenedores- por problemas de ruidos en vehículos con la música alta en pleno centro del botellón», censura Sipan en un comunicado.

El sindicato policial expone «la dificultad para solventar un problema como el del botellón», pero explica además que no actuar «en contra del consumo de alcohol en las vías públicas con la presencia de menores de edad preocupa». Durante la celebración del botellón estaban en las proximidades de las calles Toledo y Melilla ocho agentes de Policía, los seis referidos de Granada y dos de Churriana, tal y como estaba recogido en el acuerdo de colaboración para las fiestas suscrito por ambos municipios. «Es un número escaso ante tal evento, a lo que se debe sumar la seguridad propia de la feria, las llamadas de los vecinos y lo que ocurriera en el resto del municipio», expone Sipan, quien añade que entiende que desde el área municipal correspondiente se debe «en lugar de favorecer el botellón, trabajar en la innovación de programas que permitan erradicar esta creciente moda». En su escrito, el sindicato policial argumenta que la intervención policial «nunca puede tener el objetivo de hacer desaparecer completamente el botellón. Al final lo que se consigue es que se desplace de un lugar a otro. Por lo que es necesaria la actuación de políticas eficaces de prevención y otras alternativas».

El sindicato policial reclamó «más información» para exigir «medios materiales y humanos adecuados a la labor en las reuniones que los sindicatos hemos mantenido con jefatura de Granada por este tema, entendiendo que el trabajo Policial es, a todas luces, insuficiente en esas condiciones independientemente del número de agentes sin un trabajo de prevención y con la correcta planificación».

El Ayuntamiento de Churriana de la Vega, contactado por este periódico ayer sábado para hablar con el alcalde del municipio o el concejal de Fiestas, explicó que el botellón se produjo, pero «de manera espontánea» y coincidió con el sindicato Sipan en que se reforzó la presencia policial con motivo de las fiestas patronales. Sin embargo, el consistorio aseguró que no había habido «incidente alguno y se ha limpiado a primera hora».

Los vecinos de la zona confirmaron que la fiesta se prolongó hasta el comienzo de la mañana del sábado y que fue «imposible» dormir en las viviendas próximas al botellón debido al alto nivel de la música de los coches.