Maripaz Molinero: «Después de muchos años de trabajo y sacrificio siempre llega la recompensa»

  • La empresaria churrianera endulza cada mañana el desayuno de cientos de personas

Maripaz Molinero Castro es hija y nieta de churrianeros. Esposa, madre de cuatro hijos y empresaria, vive y trabaja en su pueblo endulzando los desayunos de cientos de personas cada mañana. Junto a su marido, Francisco Muñoz, gestiona tres churrerías de éxito entre Churriana y Granada y una familia numerosa que procura no descuidar. «El trabajo es importante pero también lo son mi casa y mis hijos, para los que siempre reservo tiempo durante la semana», apunta Maripaz.

receta tradicional

Con una receta tradicional que hace 40 años gestaron sus suegros en el barrio granadino de la Chana, los churros de Maripaz han patentado un sabor único con una clientela fiel que sigue creciendo. Maripaz conoce los rigores del trabajo desde muy joven. Ya de niña, desde los diez años, ayudaba a sus padres en la recogida del tabaco en la Vega durante los fines de semana. Al concluir los estudios en el colegio Virgen de la Cabeza se empleó en una casa de Granada y conoció a su futuro marido.

«La familia de Francisco regentaba una churrería en la Chana y me empapé de este negocio recorriendo juntos en caravana la costa de Granada, trabajando en las fiestas, sacrificando el poco tiempo libre que teníamos», explica.

Esta empresaria churrianera recuerda con nostalgia la tradición de comprar churros en las noches de fiestas. En Churriana cubrieron el hueco del recordado Manuel Megías, «el Churrero», que durante más de 20 años atendió su puesto en la plaza Maestro Agustín. Después de una larga etapa sin apenas descanso y exhaustos del ritmo del trabajo ambulante, el matrimonio decidió asentarse en Churriana y comenzar un negocio en un bajo de la calle Santa Cecilia, que se amplió con una nueva churrería en la calle San Ramón y otra en el Camino de Ronda.

«Es una profesión muy sacrificada, en la que apenas hay días libres, especialmente porque durante mucho tiempo lo compaginé con mi primer trabajo en Granada». Hoy las churrerías Maripaz sirven todo tipo de desayunos y la especialidad de la casa, con la receta original que pese al paso de los años no ha cambiado.

La empresaria afronta el futuro con optimismo, pese a los vaivenes de la crisis, gracias a la fidelidad de su clientela y la confianza en un buen producto. El reto más especial, sin embargo, siguen siendo sus cuatro hijos, de 3 a 17 años. «De joven solo pensaba en ser ama de casa», rememora Maripaz. «Hoy soy empresaria y me siento feliz de haber sido capaz junto a mi marido de llevar adelante una familia y el trabajo que nos ha dado tanto, porque lo disfrutamos mucho», concluye mientras sirve otra generosa ración de churros.