Encarna Guervos: «La farmacia realiza una importante labor social"

  • Más de tres generaciones de farmacéuticos de la familia Henares Guervos sos testigos de la transformación de la localidad en los últimos 60 años

Durante muchas décadas, tradicionalmente en los pueblos de España destacaban por su influencia social el alcalde, el párroco y el médico. En esta lista podemos incluir al boticario, una profesión indispensable al servicio de la salud de todos. En Churriana de la Vega, si hablamos de atención farmacéutica, todos recordamos a Encarna Guervos, que a sus 89 años continúa contagiando su vitalidad y su entusiasmo. En sus palabras se percibe el amor por el pueblo que la acogió con los brazos abiertos hace más de 60 años.

Encarna Guervos: «La farmacia realiza una importante labor social"

Nacida en Galera, al norte de Granada, perdió a su padre durante la Guerra Civil. Su formación universitaria no tiene que ver con la farmacia, sino con el magisterio. Tras culminar sus estudios, trabajó como telefonista antes de instalarse finalmente en Churriana. De la mano de su marido, Manuel Henares, farmacéutico y profesor universitario, abrió la primera farmacia de Churriana en 1957 en la Plaza de la Cruz, el primer emplazamiento antes de varios traslados motivados por la transformación del pueblo.

Su familia ha continuado la tradición, y sus dos hijos también son farmacéuticos, así como su nieta, que se encuentra en los últimos cursos de carrera. Encarna está orgullosa de haber disfrutado de una vida intensa y volcada en el servicio a los demás. «He dedicado muchos años al trabajo en la farmacia mientras mi marido estaba en la universidad, la facultad era su casa». Manuel desarrolló una importante carrera como profesor, además de realizar análisis clínicos y formulaciones magistrales en la propia farmacia.

Encarnita Henares, su hija, la siguiente generación farmacéutica junto a su hermano Manuel, cuenta cómo ha cambiado este servicio fundamental 60 años después. «Hoy en día se tarda más en el ordenador que atendiendo a las personas, pero seguimos realizando una importante labor social de información y apoyo, especialmente con nuestros mayores». «El enfermo necesita ser escuchado», añade.

Encarnita puede decir con convicción que lleva la farmacia en la sangre. «Nací en la habitación situada encima de la botica, y desde pequeña, antes de licenciarme, viví entre recetas y cupones, empapándome de este trabajo y aprendiendo de mis padres». Recuerda con cariño la generosidad de su madre, que regalaba pan, leche y libros a las familias más necesitadas.

Historia

Su ilusión es continuar su trabajo en la farmacia y estar acompañada de sus hijos en esa tarea. «Nuestra familia estará siempre ligada a esta vocación, a través de mis padres, mi hermano y mis hijos». Habla con orgullo de su pueblo y de la amabilidad de la gente con la que se cruza cada día desde que ocupa el mostrador de la farmacia, hace casi 30 años. Madre e hija son el rostro de la historia de Churriana de la Vega y de la transformación de la vida de un municipio, con la ilusión de que su nieta prosiga en poco tiempo la vocación farmacéutica familiar. Encarna y Encarnita, madre e hija, comparten hoy el cariño unánime de su pueblo.