María López Valenzuela: «Fue un sueño ganar la final. Hasta que no llegué a España no me lo creía»

La futbolista María López Valenzuela celebrando la victoria en el Mundial de Fútbol sub-17 / R.F.E.F./
La futbolista María López Valenzuela celebrando la victoria en el Mundial de Fútbol sub-17 / R.F.E.F.

María López Valenzuela, churrianera, logró el trofeo de campeona del mundo con la selección sub-17 de fútbol en Uruguay en el pasado mes de diciembre

Daniel Andana
DANIEL ANDANACHURRIANA DE LA VEGA

No ha pasado ni un mes desde que las campeonas del mundo llegaron a España tras su hito histórico en Uruguay. En el país hispanoamericano, muchas de estas chicas que conforman el futuro del fútbol mundial femenino dejaron atrás la timidez como si solo se pudiese permitir el billete de ida y trajeron como compañera una voluntad ganadora como cabría esperar de un maravilloso grupo de representantes del espíritu de la Roja. En un futuro, cualquiera de ellas será quien dé un golpe en la mesa y ponga el fútbol femenino en la posición que se merece.

Una de estas campeonas del mundo se llama María López Valenzuela (2002) y debutó recientemente con el grupo, dando el primer paso de gigante en su historia. Nacida en Churriana de la Vega, su historia estuvo muy ligada al equipo local hasta que, sin haber llegado a la mayoría de edad, se convirtió en una de las porteras del primer equipo del Granada Club de Fútbol.

Conversando con la precoz futbolista, me explica sus inicios en la selección, con tan solo 13 años. Su historia de éxitos parece estar ligada a cierto plato de cuchara. «Cuando tenía 13 años recibí la noticia de mi primera convocatoria con la selección sub-16, estaba comiendo lentejas, eso no se me olvidará». Unos días más tarde estaba en Las Rozas entrenando, la casa de las absolutas. «Me convocaron para un Torneo de Desarrollo en Portugal, pero me falló el cuádriceps y tuve que esperar a una nueva oportunidad en Inglaterra para disputar un torneo UEFA».

Desde sus primeros pasos con la sub-16 damos un pequeño salto con sus hermanas mayores. La convocatoria sub-17 fue una «gran alegría, no me la esperaba para nada, porque era una preparatoria para el mundial y yo estaba flipando. Cómo no, ese día también comí lentejas, voy a tener que pedir que me las preparen siempre para solo tener buenas noticias».

De una convocatoria a la lista de 22 para el mundial de Uruguay. La guardameta sería una de las tres convocadas, la más pequeña de todas. «Hice bien mi trabajo en el Granada, donde debuté con 15 años y los minutos bien aprovechados traen recompensas». La convocatoria fue un nuevo sueño hecho realidad. María, tras toda una vida en Churriana, se marchaba a Uruguay a disputar un mundial de fútbol. «El mundial ha sido una experiencia maravillosa, éramos una piña. Aprendí mucho a nivel deportivo con mis compañeras en la portería Cata Coll y Paula Suárez y con el preparador, Javi López».

En Uruguay, ganadores de dos mundiales absolutos, las calles respiran fútbol. «No te imaginas que has llegado a un nuevo país. Dices, ya estamos aquí, vamos a disputar un mundial. Tienes que asimilarlo».

El camino puede parecer fácil a posteriori, pero cada duelo fue una experiencia de gigante para las 22 luchadoras. «Nos cruzamos con Corea del Norte, las vigentes campeonas, ellas eran mucho más fuertes, pero tuvimos mucha suerte en los penaltis». Antes, en la fase de grupos, Colombia, el primer tropiezo. «Cuando empatamos en la fase de grupos tras ganar a Corea del Sur seguimos con la cabeza bien alta y nos dejamos la piel para conseguir buenos resultados». La motivación fue una constante para el grupo, que tras superar a las norcoreanas en cuartos de final contó todos los partidos por triunfos.

María, por desgracia, tuvo que vivir la victoria desde el banquillo, pero eso no le impidió disfrutarlo como si hubiese sido una de las 11 en el campo. «Fue un sueño ganar la final. Fui a por Cata y nos dimos un abrazo. No puede ser. Somos campeonas del mundo. Hasta el pitido no sabía nada. No sabía lo que hacía allí. Hasta que no llegué a España no me dije a mi misma: eres campeona del mundo, créetelo un poco ya. Es un orgullo representar a España en un mundial».

Si algo han conseguido estas chicas, es visibilidad, algo muy importante en el fútbol femenino. «Mucha gente me decía que no había visto nunca un partido femenino y vio la final por nosotras. Con ilusión se consigue todo. Nuestras familias nos decían cómo se vivía desde España y los que pudieron viajar con nosotras, nos apoyaron desde la grada en todo momento».